Escribir poesia es más fácil

Para Lula.


Alguna vez he pensado, mientras me desesperaba en mí escritorio sin lograr componer un relato, que escribir poesía es más fácil. No siempre se necesita argumento, ni principio ni final. Tal vez, sólo escoger una palabra bonita y sonora y repetirla de vez en cuando. Y si se añade algún término de poco uso, mejor. Los versos quedarán bien ante el lector culto y sorprenderán al resto.

Escribir poesía, para mi, tan solo tiene un problema. Necesito estar enamorado, enfadado, despechado, herido o todo junto a la vez. Entonces me siento delante de mi página en blanco y las palabras se hilan solas, a veces de manera casi mágica. Tanto que luego, cuando las releo, siento que es imposible que aquello lo haya escrito yo.

Durante estos últimos meses mis sentimientos han estado muy amortiguados. Ni amor, ni odio, ni pasión, ni deseo ni tristeza. Sólo a veces un pequeño dolor, un sobresalto que duraba menos de lo que tardaba en llegar a mi escritorio intentando hilvanar algo de aquellas sensaciones difusas y fugaces.

Pero de pronto has aparecido, sin esperarte. Sin saber cómo, estás empezando a formar parte de mis noches, con largas conversaciones sobre poesía y música y libros y cine y nosotros. ¿Nosotros? Quizás aún no se pueda hablar de un nosotros, podría ser que un par de noches de silencio acabasen de repente con un nosotros que está recién nacido y que hay que cuidar con esmero para que no se desvanezca al primer sobresalto. 

Tu aún no sabes casi nada de mi, yo no sé casi nada de ti. Solo conocemos lo que cada uno ha querido enseñar al otro, lo mejor, nuestro mejor perfil, nuestras ideas brillantes, las plumas del pavo real. Ahora solo enseñamos lo bonito y lo feo, si lo contamos, es para que el otro no piense que no somos humanos. 

No obstante, yo sé y tu también sabes que hay sentimientos, deseos, pasiones que no se pueden pretender si no son ciertos. Tu amor por el jazz y la poesía, tu pasión por tu hija, mi amor por el cine y la literatura, mis queridísimos hijos, tu mirada, la mía, mi nariz grande y tu sonrisa bonita, nuestras conversaciones hasta la madrugada compartiendo risas y sueño, tu compromiso personal y político, nuestras esperanzas compartidas porque este sea el año en que las cosas comiencen a cambiar y nuestra ilusión por participar activamente en ello. 

Hay mil razones para que te quedes y para que yo no me vaya. Hay mil razones para que el aburrimiento pase de largo ante nosotros y no hay razones, porque el amor no sabe de razones, para que ese "amor fou" del que hemos hablado a veces no nazca de repente entre los dos.

No se donde nos llevará esto que estamos viviendo ahora. Pero si sé que cuando nos imagino de la mano, paseando y riendo por una playa de Levante mientras cae la noche y la espuma del mar nos sigue las pisadas, no me parece en absoluto una locura adolescente ni un sueño irrealizable.

El tiempo dirá, amor. El tiempo nos dirá.


Nota del autor: A veces, cuando se escribe un relato, todo comienza con una frase que de repente, sin saber cómo, nace en nuestro interior. Más de una vez, los mios han comenzado de esta manera. Y otras muchas, esa frase en apariencia genial, se ha quedado para siempre en el cesto de los papeles, huérfana de una historia que no he sabido continuar. Escribir poesía no es nada fácil, pero como título de un relato e hilo conductor del mismo, me pareció una excelente idea cuando de pronto la frase se me pasó por la imaginación. 

Hilar cuatro palabras y colocarlas con forma de verso, sin rima, sin gracia y sin música, eso está al alcance de cualquiera. Por el contrario, crear belleza, llegar a lo más escondido, a lo más profundo, a lo más íntimo del otro, eso es algo que solo está reservado a los grandes poetas.


Sevilla, Mayo de 2015

1 comentario:

Pepa dijo...

Es tan fácil como dificil.....poesia o prosa, que más dá. Pero todo lo que te haga expresar un sentimiento es digno de admiración.
Pero no todos podemos hacerlo, eso está reservado a solo unos cuantos. Y tu tienes una gran habilidad para ello.